Como nuestra alimentación puede ayudar al planeta

La idea de contribuir en la conservación del medio ambiente, nos puede sonar utópico, pero realmente, ¿nos hemos parado a pensar qué podemos hacer como individuos de a pie para intentar que las generaciones futuras lo encuentren lo menos dañado posible? Acciones de nuestra vida cotidiana tan habituales como son hacer la lista de la compra o elaborar un menú, pueden resultar más beneficiosas de lo que pensamos y no sólo en la conservación del medio ambiente sino en la repercusión de nuestra salud. Eso sí, deberemos adoptar unos hábitos de vida y alimenticios diferentes, con los que además estoy convencida, todos saldremos ganando.
¿Cómo podemos contribuir?
Es importante que en nuestra lista de la compra haya siempre abundancia de productos de la tierra. Fomentar la compra en el comercio de proximidad a los que podemos ir sin hacer uso del coche, y adquirir alimentos lo más “limpios” posible.
Evitar los envases plásticos en los que suelen presentarse gran cantidad de alimentos y con los que se contribuye a un incremento importante de los residuos.
¿Qué conseguiremos con estas acciones?.
Además de tener la seguridad de consumir alimentos más sanos, y de disfrutar del sabor de “lo auténtico”, fomentaremos el desarrollo rural sostenible ayudando a los productores de las cada vez más perjudicadas zonas rurales, evitando incluso la desertización poblacional de las mismas. Además de contribuir de manera efectiva a la disminución del calentamiento global y el cambio climático al optar por acciones sostenibles.
Por otro lado, ayudaremos a la conservación de suelos y acuíferos, ya que el uso de pesticidas y fertilizantes está más controlado. Preservaremos la biodiversidad, y evitaremos el despilfarro energético que supone el transporte y distribución de los productos.
Lo que yo me pregunto es, al igual que dudo mucho que el desarrollo pueda ser sostenible, ¿puede llegar a serlo la alimentación, teniendo en cuenta todos los intereses económicos que están detrás?.
He comenzado diciendo que para conseguirlo, deberíamos cambiar parte de nuestros hábitos de vida, pero puede que el esfuerzo sea mucho mayor. Probablemente irá más allá y deberemos pensar en cómo no sucumbir al bombardeo mediático al que todos estamos expuestos a diario.
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