lunes, 11 de marzo de 2013

La mujer invisible, historia de una visita a la familia Chaupe

Por Alan Ele
En la primera semana de marzo se realizó en Cajamarca una asamblea en las lagunas de la zona de Conga, que tuvo como conclusión de las organizaciones participantes dar un plazo de quince días a la minera Yanacocha para que retire su maquinaria del lugar. Allí, en las alturas, encontramos a una pequeña mujer, emblema de la resistencia cajamarquina y nacional en torno al derecho sobre la tierra.
Los cerros le roban el ánimo a los cristianos cuando no avanzan rápido; eso asegura, entre bromas y en serio, uno de los recios comuneros que avanza sin pausa entre montes y peñascos por el camino que conduce al mismo corazón de Conga, la laguna Azul. Otro comunero, bolo de coca y cañazo encima, le responde que esas son cojudeces, que hay que avanzar nomás. Los últimos de la caravana vemos como se pierden sus espaldas tras unas enormes y verdes colinas. Ya no están. Nos hemos quedado solos.
Santiago, un carismático antropólogo neoyorquino, avanza a paso acelerado para dar alcance a la primera comitiva encabezada por el líder ambientalista Marco Arana y los dirigentes Milton Sánchez y Eddy Benavides, además de cientos de comuneros que tienen como objetivo la laguna El Perol para realizar una Asamblea de coordinación de resistencia. Santiago, de poblada barba castaña, realiza un doctorado en conflictos sociales y ha elegido a Cajamarca como uno de sus centros de estudio. Es un tipo divertido, hasta que le toca hablar de los derechos del campesino peruano sobre el agua y la tierra, entonces su gesto se torna serio.
Kilómetros adelante, documentalistas canadienses y europeos utilizan mulas para transportas sus carpas y equipos. Tienen tanta resistencia al frío y a la altura que podrían competir con los mismos comuneros de la zona.
Nos hemos quedado atrás. Alguien previó –erradamente- dos horas de caminata desde la comunidad de Jadibamba, donde quedaron estacionados los vehículos, hasta las famosas lagunas en conflicto en el proyecto minero Conga. Para algunos la marcha duró cinco o seis horas, siendo sorprendidos al final del camino por la noche y la niebla cubriendo hasta el último rincón del horizonte.
Horas antes, aún con la luz de la tarde, llegó un momento en que los rezagados nos rendimos y decidimos aguardar el frío y la noche a la intemperie de la jalca, pero un guía, forjado en las artes misteriosas de Huancabamba, brindaba con el cerro para que nos “soltara” y nos dejara seguir. Era necesario brindar con el Apu con harto pisco, bolo de coca e inclusos caramelos de limón. Lo más probable es que la sugestión nos haya ayudado a recuperar las fuerzas y a seguir a paso firme por páramos desolados, ichus húmedos, y bofedales que mojaban hasta las rodillas.
La visión de dos siluetas en el horizonte fue lo más parecido a la alegría de descubrir un continente nuevo. Eran dos comuneros filmando el valle. “Estos trabajan para la mina”, comenta el guía. Los hombres son jóvenes y se ponen algo nerviosos. Estamos esperando a nuestro alcalde, se defienden. No queremos empezar una discusión, les pedimos una indicación y nos la dan. Nos señalan un extraño oasis en medio de tanta soledad, una carretera resguardada por dos ómnibus de la Dinoes.
Avanzamos por más peñas magistrales y riachuelos, y por fin flanqueamos el camino. Luego rodeamos una tranquera y subimos hasta un bosque de piedras, el mismo que sirvió de fortín para que los emblemáticos Guardianes de las lagunas acampasen en forma rústica, entre palos y plásticos, y vigilasen que no se acerquen la maquinaria de la mina y los efectivos policiales contratados por Yanacocha.
Una casa solitaria se erige en esas alturas de la comunidad denominada Tragadero Grande, le pertenece a la familia Chaupe. Es la última casa del lugar.
El sol, que es un brillo fantasmal, está a punto de ocultarse tras la enorme cordillera que enmarca la laguna Azul. Su brillo rebota apenas sobre el agua, y la niebla que nos rodea es un humillo rastrero. En ese pequeño bosque de piedras encontramos a Máxima Acuña Atalaya, la mujer emblema de la resistencia cajamarquina.
Máxima Acuña es costurera, tiene 42 años y es natural del caserío de Marcucho, distrito de Sorochuco – Celendín, tiene el gesto curtido pero la sonrisa amable, en casa la acompañan sus cuatro hijos y su esposo, el comunero agricultor Jaime Chaupe Lozano; pero ella es conocida en varias partes del mundo como la Señora Chaupe, a secas.
La lluvia vuelve a caer por veintiunava vez ese día, y la Señora Chaupe nos invita a guarecernos bajo un plástico azul. El frío es increíblemente intenso, y bajo ese plástico nos permite hacerle algunas preguntas.
¿Cuál fue el resultado del proceso judicial que tiene por estas tierras con la minera Yanacocha?
La fiscalía y los jueces de Celendín en vez de seguir mi caso dicen que han perdido los documentos que presenté en la misma mesa de partes, y al final le han dado la razón a los ingenieros de Conga de que yo estoy usurpando sus terrenos cuando eso no es verdad. Y me han dado una sentencia de pena suspendida donde yo debo firmar cada cierto tiempo, además de pagar 200 soles como reparación civil a la minera. Existe justicia para el pobre, dígame usted.

¿A quién le pertenece exactamente el terreno que estamos pisando?
Esta tierra que estamos pisando, donde están nuestros hermanos ronderos, los Guardianes de las lagunas, es de mi propiedad; y colinda con los terrenos comprados por la mina. Yo exijo que Yanacocha respete la linderación, los terrenos de nuestros hermanos campesinos, y que no invada nuestras propiedades. Yo tengo mi certificado de posesión de compra y venta de esta zona. Pero la empresa, servida de la prensa vendida, sale a decir que todito esto es de ellos por derecho, cuando en realidad está usurpando nuestra dignidad.
¿Cómo adquirieron ustedes estos terrenos?
Todos estos terrenos han sido antes una comunidad, y las autoridades de esta comunidad hicieron llamar a los comuneros de Chugurmayo, Cruzpampa y Salacate para hacer una división y entregar a cada uno su parcela con su respectivo documento y su certificado de posesión. Con el tiempo muchos comuneros han hecho sus traspasos o han vendido sus terrenos porque ya no querían vivir en estas alturas. Mi terreno me costó mi plata y lo compré en el año 1994. No es que yo haya venido a invadir como la mina lo dice en los medios de comunicación echados. Yanacocha ha dicho primero que le compró las tierras a la comunidad, luego dizque a los colindantes, pero en los documentos presentados ante la policía del distrito de Sorochuco dice que compró los terrenos a mi suegro Esteban Chaupe Rodríguez, y eso deja mi terreno libre. Nunca he vendido a nadie mi terreno.
¿Cuántas veces la han intentado desalojar?
Desde el 22 de mayo del 2011 que han intentado pegarme, quitarme mis cosas, quemarme mi choza, botaron mis linderos, han desmayado a mis hijos. Mi hija de dieciocho años tuvo que arrodillarse frente a una maquinaria diciéndoles que la pasaran por encima si querían seguir, ahí la golpearon en la cabeza. Luego, en agosto, que se llevaron mis maderas, mis cosas, mi comida, todo lo han llevado a sus oficinas en la mina. Recién a los quince días han llevado las cosas a la fiscalía de Celendín. Y cuando fui a ver al fiscal dijo que no sabía nada y que no tenía nada. Después con sus maquinarias y su Dinoes han matado incluso mi perro pastor y se han robado a dos de mis ovejas en medio de risas y carcajadas. Yo soy una mujer pobre que vive de hilar y tejer, y de vender lo que confecciono. Mi esposo se dedica a la chacra para comer lo que sembramos, y ahorita la mina quiere que les paguemos reparación civil.
¿Hasta cuándo cree que pueda resistir el inevitable desalojo?
Voy a apelar a las instancias de la ciudad de Cajamarca, si no me dan la razón, iré a instancias más altas. ¿Hasta cuándo resistiré?, hasta que me mate la Dinoes, pues será. Pero eso sí, siempre luchando. Y Conga no va.
La lluvia arrecia y ya no es posible seguir en ese lugar. La señora Chaupe invita a los comuneros a pernoctar en su casa. Bajamos la colina y la oscuridad no deja ver ni siquiera nuestras propias manos. Aves chillonas cruzan nuestras cabezas mientras los perros ladran a la distancia. El miedo puede ser una alerta necesaria. El suelo lodoso requiere pisadas precisas y fuertes, y la luz de un fogón nos indica el camino hacia la casa. Somos varios, pero siempre hay forma de acomodarse. Nuestro aliento es puro humo. Estamos a bajo cero.
Los comuneros que llegaron hasta la misma laguna El Perol y que están de regreso comentan que una fila de maquinarias de la minera salió en huida al verlos llegar. Están removiendo tierra a quinientos metros de la laguna, aseguran. Hemos constatado que Conga nunca paralizó, concluyen. También comentan que los dirigentes pusieron una denuncia ante la fiscalía de prevención del delito por las tranqueras que coloca Yanacocha en las carreteras que son de libre tránsito.
Los comuneros son hombres recios, de caras tostadas por el sol y el frío. Ya en confianza, empiezan los chistes y la chacota, la casa invita la coca para el bolo y ellos ponen el cañazo. Se reparten caramelos, mientras los Chaupe preparan una sopa caliente revive muertos mezcla de arroz, fideos y arvejas. También comparten unas aguas calientes hechas con hoja de berenjena.
Hay luces que se acercan, algunos temen que sea la Dinoes provocando como siempre. Pero, no. Son Marco Arana, su agente de seguridad, y el dirigente de la PIC (Plataforma Interinstitucional Celendina) Milton Sánchez. Están empapados como todos. El fogón se convierte en un secador improvisado de medias, zapatos y pantalones. Algunas medias se calientan más de lo debido y se cocinan con las cenizas.
Solo las velas alumbran la noche, no hay luz eléctrica, y los celulares deben cargarse al bajar al pueblo una o dos veces por semana.
Los comuneros cuentan historias de fantasmas y comparan habilidades para los chistes. La coca y el cañazo los mantienen despiertos hasta bien entrada la madrugada. Pero es a las tres de la mañana cuando el frío se vuelve insoportable a pesar de los ponchos y frazadas. El hombre de la casa, don Jaime Chaupe, cuenta que alguna vez los funcionarios de la mina y los fiscales le pidieron hacer un trato para vender sus tierras a un precio considerable, pero no aceptó.
Son las cuatro y media de la mañana, y lo primero que hace Máxima Acuña Atalaya, alumbrada apenas por una linterna, es pelar papas y dejar todo listo para que su nuera preparare el almuerzo durante el día. En medio de la oscuridad, una presencia. Es Santiago, el antropólogo neoyorquino, llega mojado diciendo que ha vivido un infierno congelado al perderse en el camino. Le brindan un lugar para dormir.
Es viernes, 5:30 a.m., día de mercado. La Señora Chaupe lleva un pesado quipe y, junto a su esposo, toma la combi que la llevará a la comunidad de Santa Rosa para vender sus productos. Se despide de los comuneros y dirigentes.
La claridad de las mañanas a 4 000 metros de alturas impacta en las retinas no preparadas.
La Dinoes, desde sus buses, vigila a los Guardianes de las lagunas, camionetas de la minera filman todo a cierta distancia, y agentes del Ministerio público -con chalecos antibalas- hacen presencia constante. Será una semana movida y fría para todos.
MINERA CANADIENSE SULLIDEN SAHUINDO PRETENDE IMPONER PROYECTO DE ORO Y PLATA DE FORMA FRAUDULENTA Y SIN CONSENTIMIENTO DE LA POBLACION.

Desde que la mafia fujimontesinista impuso la constitución del 93 y estableció el mercado libre de tierras, se han entregado en concesión millones de has de territorios comunales a empresas extranjeras a precio de ganga. En el distrito de Cachachi, provincia de Cajabamba en la región Cajamarca, se encuentra el cerro Algamarca, desde ahí se divisa el valle interandino más importante de nuestra región de más de 50 mil has, de estás unas 7 892 ha, entraron en disputa entre la familia de los Sánchez Paredes y la canadiense Sulliden, finalmente el poder judicial entregó la propiedad a los canadienses, zona ubicada aproximadamente a 80 km al sur de Cajamarca. En esos territorios por lo menos unos tres mil mineros informales desarrollan actividades extractivas en menor escala, estos ha iniciado el proceso de formalización de acuerdo a las nuevas normas otorgadas por el gobierno central.


La empresa pretende imponer su proyecto minero, mintiendo al país, señalando que los talleres informativos se desarrollaron sin ningún cuestionamiento, hecho desmentido por las población. Los enfrentamientos dejaron esta mañana 8 personas heridas, entre ellas una señora embaraza. Como siempre la criminalización de la protesta, la represión del PNP y DINOES haciendo uso de armas letales han marcado este conflicto. Desde las 5 am del día de hoy, los 300 comuneros se apostaron en el Puente Chuquibamba y 200 en el Puente Tabacal. Los productores agropecuarios de caña, y los mayores productores de cuy, exigen la nulidad de los talleres y la nulidad de cualquier tipo de audiencia pública y han declarado 72 horas de paro, cuyos protagonistas son las rondas campesinas y las asociaciones que integran los frentes de defensa. Se ha denunciado que las fuerzas del orden se han trasladado en la zona en camionetas de Minera Yanacocha, haciendo sospechar que tras el oro de esos pueblos estaría Newmont, toda vez que Sulliden es una empresa Juniors que busca especular con oro, para luego venderla a Yanacocha. Según los comuneros se mantendrán en paro, a fin de que la audiencia pública no se realice y sea suspendido el proyecto de forma definitiva.


CONOZCA MAS SOBRE SULLIDEN SAHUINDO.


Según la empresa Sulliden Sahuido dice: "Recientes esfuerzos han sido focalizados en mineralización epitermal diseminada, y con probables diferentes niveles de emplazamiento a través de la propiedad. En el caso de la zona San José y la zona sur de contacto, la mineralización de oro se presenta diseminada en muchas grietas a lo largo del contacto con los sedimentos pórfidos, dentro de la porosidad primaria y secundaria inducida, en los sedimentos. Además la mineralización tipo veta está también presente en la propiedad como estructuras de cobre-plata-oro dentro de la Fm. Chimú en la antigua mina Andamarca y de cuarzo-oro-plata en la mina Shahuindo".


Según la empresa Sulliden informa que ha ingresado a los Estados Unidos en busca de un crédito de125 millones dólares mandato financiación de proyectos con Credit Suisse y Barclays Bank para su proyecto Shahuindo, según un informe del 08 de noviembre 2012.


"TORONTO, 08 de noviembre 2012 / PRNewswire / - Sulliden Gold Corporation Ltd. ("Sulliden", o la "Compañía") (TSX: SUE, BVL: SUE; OTCQX: SDDDF) ha firmado una carta mandato con Credit Suisse AG y Barclays Bank PLC para organizar un proyecto limitado recurso mecanismo de financiación de hasta EE.UU. $ 125 millones para la construcción y el desarrollo del oro y la plata Proyecto Shahuindo en el Perú. La Compañía ha aprobado los términos indicativos y las condiciones de la instalación, que llevaría la tasa de interés de LIBOR más 4,85% antes de la terminación y LIBOR más 4,35% después de la finalización."


Peter Tagliamonte, Presidente y CEO de Sulliden, comentó: "Estamos muy contentos con la oportunidad de seguir adelante con Credit Suisse y Barclayscomo nuestros socios financieros para desarrollar el proyecto Shahuindo de una manera mínimamente dilutivo. La$ 125 milloneslínea de crédito financiará una parte importante del capital necesario para la primera fase de la mina Shahuindo. La robustez de la economía de nuestro proyecto está claramente demostrado por el compromiso de nuestros prestamistas para este servicio y esperamos poder completar esta transacción. Esto marca otro importante de-riesgo de provocar eventos para el Proyecto Shahuindo a medida que avanzamos hacia convertirse en un productor de oro ".


En 26 de septiembre 2012, Sulliden anunció la realización de un estudio de factibilidad positivo para la fase inicial de su oro y plata Proyecto Shahuindo situado en Perúque puso de relieve una simple mina superficial a cielo abierto con lixiviación en pilas y una planta de ADR convencional para la recuperación de metales preciosos. El proyecto está previsto que requiere un capital inicial de$ 131,8 millones que apoyará una tasa de explotación de 3,65 millones de toneladas por año, produciendo aproximadamente 90.000 onzas de oro equivalente por año a un costo operativo promedio en efectivo de $ 552 por onza.


La empresa y los prestamistas procederá ahora con la diligencia debida y la documentación del proyecto con el objetivo de un cierre financiero esperado en el primer trimestre de 2013. El cierre de la instalación está sujeta a la recepción de las aprobaciones de crédito interno, la prestación de la debida diligencia y documentación aceptable. El mecanismo de financiación del proyecto también incluyen el riesgo del precio del oro instalación de gestión que se acuerden entre las partes. La instalación abarcaría aproximadamente el 20% de la vida de onzas producidas minas y la empresa tendría plena exposición al precio del oro en el balance. La instalación puede tomar una serie de formas con respecto a la gestión de riesgos, la Compañía está discutiendo actualmente un cuello sin dinero en efectivo fuera de profunda del dinero pone y llama a proporcionar la boca para maximizar las onzas dentro de la instalación.


Persona competente


Joe Milbourne, Vicepresidente de Operaciones y Servicios Técnicos para Sulliden es la compañía designada Persona Calificada como se define en el Instrumento Nacional 43-101 para los propósitos del estudio de viabilidad. Sr. Milbourne han revisado y aprobado el contenido científico y técnico de este comunicado de prensa.