sábado, 7 de septiembre de 2013


El futuro incierto de páramos andinos dejaría sin agua a varias ciudades

El calentamiento global‎ puede estar secando los páramos, esos preciados ecosistemas de montaña que son cruciales para abastecimiento de agua.


Los bofedales también pueden resultar afectados por el calentamiento global.

Los científicos que investigan el futuro del suministro de agua en los Andesestán cada vez más preocupados porque ciudades como Quito y Bogotá, que se encuentran a una gran altura, pueden verse afectadas por las crecientes temperaturas que están secando los páramos.

Los páramos son praderas de matorrales húmedas y frías que cubren las laderas de las montañas andinas desde Venezuela hasta Perú, a alturas de entre 3.000 y 5.000 metros.

Los científicos dicen que la forma en que los páramos reaccionan al cambio climático podría tener un impacto mucho más grande en el suministro de agua para algunas ciudades que el derretimiento de los glaciares.

“Como los glaciares, los páramos actúan como enormes esponjas, almacenando y liberando agua”, explica desde Quito Bert De Bievre, coordinador del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecoregión Andina (CONDESAN)

“Pero en general, los páramos guardan mucha más agua en su suelo que los glaciares.”

AMENAZA CRECIENTE
Un gran problema que enfrentan los páramos es que las temperaturas globales más altas podrían secar su suelo y su vegetación, y por lo tanto reducir su capacidad de atrapar los excedentes de agua en la temporada de lluvias y liberarla en la estación seca.

De Bievre es uno de los autores de un reciente estudio que utilizó modelos computacionales para sugerir pérdidas significativas de páramos en este siglo, cuando aumenten las temperaturas.

La reducción del tamaño de los páramos podría afectar a los suministros de agua que ya se encuentran bajo amenaza debido al aumento de la población, el derretimiento de los glaciares y los cambios en la agricultura.

“Las ciudades en los Andes enfrentarán enormes presiones por el agua en el futuro”, dice Wouter Buytaert, un especialista en aguas andinas de la Universidad Imperial College de Londres.

“El crecimiento de la población será probablemente el motivo más grande de la disminución del agua disponible per cápita. Pero algunas ciudades son especialmente vulnerables a los cambios en los páramos.”

Buytaert señala que las ciudades de Quito y Cuenca en Ecuador, y la capital colombiana, Bogotá, obtienen la mayor parte de su agua de los páramos.

Patricio Falconi Moncayo, ingeniero de EPMAPS, la empresa de agua de Quito, es consciente del papel crucial que juegan los páramos en la regulación del suministro de agua a la capital ecuatoriana.

“Recientemente compramos una gran hacienda bajo el volcán Antizana para proteger el páramo”, explica a la BBC.

“Junto a otras medidas, esto ayudará al abastecimiento de agua del embalse de la Mica, que sirve a 600.000 habitantes en el sur de Quito.”

Los residentes de Quito también destinan una pequeña parte de su factura del agua a un fondo de ayuda a la conservación del páramo, en una iniciativa única en su tipo en América Latina.

POBLACIÓN SEDIENTA
Otro problema que Falconi identifica es el alto consumo personal de agua de la población quiteña, estimado en 250 litros por persona y por día. Pero el ingeniero dice que han conseguido que se reduzca gracias a campañas de educación.

Los científicos se esfuerzan en señalar que las reservas de agua andinas se enfrentan a un futuro incierto.

En particular, no se sabe con demasiada precisión que ocurrirá con los patrones de lluvia a medida que aumente la temperatura.

Por ejemplo, Buyaert ha realizado estudios que mostraron que la disminución de agua como resultado del cambio climático puede ser mayor en un 10% o menor en un 10%, dependiendo de los patrones de lluvia y otros factores como la evaporación.

Quito no es la única ciudad andina con este riesgo. Se estima que en La Paz, en Bolivia, los glaciares que la rodean cubren entre el 15% y el 27% de su suministro de agua, dependiendo de la estación.

MÁS INVESTIGACIÓN
Junto a la lluvia y la nieve, el agua de los glaciares llega a los humedales de altura, conocidos como bofedales, que también tienen un papel importante. Sin embargo, poco se sabe sobre cómo afectará el cambio climático a los bofedales.

Los científicos dicen que hay una necesidad urgente de investigar tanto en las zonas húmedas andinas como en las secas para entender mejor qué factores incidirán en los suministros de agua en un mundo más caliente.

“Necesitamos saber mucho más sobre los mecanismos de almacenamiento y regulación de agua en los suelos orgánicos de altitud, y cómo pueden cambiar en condiciones más cálidas”, advierte De Bievre.

“Esto permitiría a los funcionarios de aguas en las ciudades andinas saber a qué atenerse.


Glaciares andinos se derriten y Perú pierde sus fuentes de agua

Científicos observan que altas temperaturas causadas por el calentamiento global están dejando al descubierto especies de plantas de 6 mil años en Quelccaya
Por Harry Usseglio La Gran Epoca




En 1978, el Glaciar Qori Kalis surgió del cabo de hielo Quelccaya en la
En 1978, el Glaciar Qori Kalis surgió del cabo de hielo Quelccaya en la montaña andina peruana. (Dr. Lonnie G. Thompson/Academia Nacional de Ciencias).

Un estudio liderado por científicos de la Universidad Estatal de Ohio asegura que los hielos que forman los glaciares peruanos cuyos núcleos se remontan a unos 1800 años, se están derritiendo en tan solo pocas décadas informa la revista Science del 4 de abril.

La temperatura global de la Tierra se elevó y el efecto es más intenso en las altitudes elevadas, donde están los glaciares. Como son las fuentes de agua para los peruanos, su retiro podría desencadenar graves crisis de aprovisionamiento hídrico.

Lonnie G. Thompson especialista en glaciales de la Universidad Estatal de Ohio, líder del grupo que viene trabajando en forma intermitente durante décadas en el glaciar Quelccaya, el glaciar tropical más grande del mundo, ubicado al sureste de Perú a 5670 metros de altura, asegura que el equilibrio natural se rompió por el calentamiento global.

El descongelamiento dejó a la vista plantas conservadas de cuando el glaciar se formaba, las cuales fueron estudiadas a través de las fechas del radiocarbono. Éstas indican que al menos en 6000 años no se había producido un retiro de tal magnitud.

La antigüedad de la plantas revela que el glaciar habría alcanzado su punto más bajo en los últimos 5.000 años, “Si en cualquier momento en los últimos 6.000 años, estas plantas hubieran sido expuestas, por un período de cinco años, se hubieran deteriorado”, concluyó Thompson.

El estudio incluye el análisis de marcadores químicos en los cilindros de hielo, hecho en perforaciones profundas, el cual permite reconstruir las antiguas variaciones climáticas.

En su informe "Salvar el agua potable es esencial", Thompson destacó que el retiro de la corteza de hielo del Quelccaya entre 1963 y 1978 fue de cerca de seis metros al año, sin embargo, posteriormente esto aumentó rápidamente a más de 60 metros al año.

Esto originó la aparición de un pequeño lago en 1991 que fue creciendo a medida que se produce el retiro.

Para Douglas R. Hardy, investigador de la Universidad de Massachusetts la situación de Perú es crítica, ya que dice que el agua de los deshielos abastece a las comunidades, él se pregunta ¿Cuánto tiempo nos queda antes que el 50% del agua que abastece Lima y otras ciudades grandes de la costa se hayan ido?, cita el New York Times.

El efecto del calentamiento global está reduciendo muchos glaciares en Perú, y haciendo desaparecer a aquellos más pequeños.

El nevado Huaytapallana, el más importante del departamento de Junín, en la cadena montañosa central de Perú, en 2007 tenía una temperatura promedio de 5,2 grados Celsius bajo cero, la cual le permitía mantener y renovar el hielo. Sin embargo en 2010, la temperatura aumentó a 0 grados Celsius y en ocasiones llegó a 1 o 2 grados Celsius, lo que no solo causó el rápido deshielo, sino que también ocasionó que el agua no fuera recuperada, reportó Napa.

El agua del nevado de Junín simplemente se perdió río abajo y esto está dejando sin agua a los pobladores de la zona, agrega el reporte.

En el 2011, Felipe Gonzales, jefe del programa de desarrollo productivo agrario rural (Agrorural) denunció que los cambios climatológicos ocasionados por la contaminación del medio ambiente están afectando seriamente al nevado de Coropunay, que esta situación afecta a los agricultores de las partes altas de Castilla, La unión y Condesuyo en el departamento de Arequipa, informó el diario La República.

Cesar Portocarrero director de la Unidad de Glaciología de la Autoridad Nacional del agua del Ministerio de Agricultura, según el medio local El Comercio, denunció que luego de hacer un seguimiento a los reportes de las fotografías satelitales, los glaciales del Sur están retrocediendo de una manera alarmante, y más rápida que los deshielos de la Cordillera Blanca, las cual cuenta con cerca de 663 glaciares al norte de Perú.

Los glaciares de la Cordillera Blanca retrocedieron 30% en 30 años, en cambio en el sur, en el Cuzco, la cadena del Ausángate retrocedió un 50% en el mismo lapso de tiempo.

Nicole Bernex, directora del Centro de Investigaciones en Geografía Aplicada de la Pontifica Universidad Católica (PUCP) de Perú lamentó en declaraciones a El Comercio, que no haya presupuesto para estos importantes estudios. Existen más de 1.000 nevados en el país sin estudios. La Universidad de Ohio, que estudia al Quelccaya y la Universidad Complutense de Madrid, que lo hace en Coropuna, son los únicos, señaló Bernex.La Gran Época se publica en 35 países y en 21 idiomas.